quarta-feira, 22 de junho de 2016


Sempre empenhado em pensar o seu tempo e lugar, o escritor francês Louis Aragon rompe, no seu longo poema de 1963 Le Fou d’Elsa, com a visão histórica tradicional, que glorificava a vitória dos Reis Católicos sobre o último rei mouro de Granada, Mohammed XI ou Boabdil. Preocupado com a problemática da alteridade, Aragon recria a personagem de Boabdil e do cantor de rua Medjnoûn, variação do poeta beduíno pré-islâmico Keïs Ibn-Amir an-Nadjdî, personagem de vários poemas intitulados Medjnoûn e Leila. Analisamos esta obra sobre um evento maior da História de Espanha e de Al-Andalus – o cerco e queda de Granada em 1492 - no contexto das relações entre norte e sul, Ocidente e Oriente, na História mediterrânica e europeia. Reflectimos sobre as duas metáforas do tempo desenvolvidas na “Fable du Miroir-Temps” como simbolizando, em mise-en-abîme para todo o poema, as noções de igualdade vista como identidade, ou como respeito pela diferença.







Damos hoje início à reprodução de um texto em versão espanhola sobre o poema de Louis Aragon Le Fou d'Elsa, publicado em CARTAPHILUS - Revista de Investigación y Crítica Estética, vol. 10 (2012), p. 160-169:




Ana Maria Delgado


Louis Aragon y el Mediterráneo – Le Fou d’Elsa y la alteridad*


Rather than alienation and hostility to another time and different culture, philology as applied to Weltliteratur involved a profound humanistic spirit deployed with generosity and, if I may use the word, hospitality. Thus the interpreter’s mind actively makes a place in for a foreign Other. And this creative making of a place for works that are otherwise alien and distant is the most important facet of the interpreter’s philological mission.
Edward Said, Orientalism



       Durante una vida en permanente mudanza[1], Louis Aragon ha desarrollado, por varias razones, una sensibilidad especial por la problemática de la alteridad. Hijo de madre soltera, Aragon creció como el hermano menor de su madre. Fue médico auxiliar durante la 1 ª Guerra Mundial, y durante la 2 ª Guerra Mundial trabajó en la resistencia francesa con su esposa, Elsa Triolet, de origen rusa y judía, y defendieron la "Alemania de los poetas y pensadores". Cuando a los 65 años escribió Le Fou d'Elsa, Aragon ya había publicado una extensa obra, siempre entregado como escritor y ser humano a través de su participación en el dadaísmo, en el surrealismo, en el realismo socialista de la fase del "mundo real". En la fase final inaugurada con Le Fou d'Elsa, se reflejarán las diferentes etapas de su producción poética y los varios "otros" que fue al largo de su trayecto tan rico en experiencias diversas.

       Le Fou d'Elsa centra su narrativa en un período y acontecimiento decisivo en la historia de España y del Al-Ándalus en el contexto más amplio de las relaciones entre la orilla del norte y la del sur del Mediterráneo, entre Oriente y Occidente - el cerco y la caída de Granada en 1492. Este acontecimiento, seguido de la expulsión de los moros entre 1609 y 1611, puso fin a un largo período durante el cual el Mediterráneo era el centro del mundo, el escenario de encuentro y convivencia entre diversas civilizaciones y culturas. A lo largo de este proceso los musulmanes, los españoles y los portugueses cedieron el protagonismo a los ingleses y holandeses[2]. Centrándose en el retrato poético-literario de Granada en vísperas de grandes cambios, Aragon trata en un registro literario un evento mayor en la historia mediterránea y europea.

       En una obra entretanto clásica sobre Al-Ándalus, el historiador francés Pierre Guichard hace referencia a varias controversias que rodean a este período de la historia de la España árabe, principalmente las tesis de Ignacio Olague de 1969, Les Arabes n'ont jamais envahi l'Espagne[3]. Guichard considera que estas tesis son una negación paradoxal de la conquista árabe de España históricamente indefendible, aunque reaparecen cíclicamente por razones nacionalistas o políticas. A mediados del siglo XX han sido marcadas, afirma aún Pierre Guichard, por polémicas sobre la "esencia" de España: Américo Castro defiende que la especificidad española se debe a los contactos entre las religiones cristiana, musulmana y judía; Claudio Sánchez Albornoz, por su parte, sostiene la tesis de una hispanidad esencial y original, ya antes de la conquista árabe y musulmana[4]. La discusión sobre una "hispanidad” o "orientalidad" de la historia de España y del Al-Ándalus va siendo reformulada de varias maneras[5]. Más recientemente, en 1997, la obra de Gabriel Martinez Gros Identité andalouse[6] intenta situar el debate sobre la "orientalización" de la España musulmana en un plano más allá de la discusión Este-Oeste, que él considera anticuada. Guichard termina el capítulo introductorio llamando la atención sobre los peligros de la mitificación de la historia del Al-Ándalus, desde una perspectiva europea o también euro-árabe, viendo en ella "un paradis perdu et le modèle de possibles ‘Andalousies´ consensuelles du futur"[7].

       Ajeno a estas controversias, a las cuales, además, su obra es anterior, Aragon hace una reflexión poético-filosófica sobre la España árabe, que podría ser sobre la Iberia, ya que Portugal también ha estado durante muchos siglos bajo el dominio árabe. Lo que está en juego no es la exactitud histórica, que Aragon no elige como su objetivo, pero sí la discusión del político en su articulación con el ético, humano y cultural. La conceptualización nuclear de la cual irradia esa reflexión que resulta ser profundamente filosófica es la temática del tiempo, en su relación con el amor y la muerte, considerada en la dimensión histórica de la pérdida y ruptura que significa el cerco y la caída de Granada.

       Louis Aragon publicó en noviembre de 1963 este bello poema de resonancias epicas[8] sobre la caída de Granada, una obra de largo aliento, de casi 500 páginas, sobre todo en verso, pero incluyendo también pasos en prosa, como la introducción y un largo "Lexique et notes” que no es un apéndice del texto, sino una parte integral, que explica términos y personalidades árabes. Aragon trabajó en este libro durante varios años desde 1960 (o incluso desde la finalización de La Semaine Sainte, en 1957) y explica en la "Introducción" y en varias entrevistas, principalmente a Francis Crémieux[9], el motivo de este tema en su obra, por la fascinación ejercida por la Andalucía del siglo XV:

J’ai subi une sorte de fascination de ce pays, de ces gens, de leurs moeurs, de leur philosophie, de leur religion même, tout ce qui était les éléments de leur civilisation et, bien sûr, au premier chef de leur poésie étroitement liée avec la poésie des Arabes et celle des Persans, à l’autre bout de la Méditerranée.[10]


Sobre el componente árabe de la Andalucía del siglo. XV, Aragón dice lo siguiente:

Un pays à la fois mythique et bien réel, le dernier môle de la civilisation des Maures d’Espagne à l’heure de ce que les gens de Castille et d’Aragon appelèrent la Reconquête, qu’ils considéraient come une sorte de décolonisation (...), alors que les Maures étaient là depuis huit cents ans et que même ceux qui les avaient précédés étaient dans leur majorité des Juifs et des Musulmans, parmi lesquels les Wisigoths, maîtres d’Espagne, étaient, eux, des colonisateurs que les Maures chassèrent.”[11]


       Aragon llega incluso a comparar la poesía árabe de España con la poesía de los trovadores del Midi francés, con el argumento de que si hay diferencias formales, en términos de contenido hay similitudes. Dice que es la responsabilidad del exotismo ocultar las afinidades, pero que en su opinión, la apariencia externa no debería separar los seres humanos: en todas partes se sufre, se muere, se ama y se odia. Las diferencias son sobretodo diferencias de "décor":

Pourtant l’exotisme, dont nous avons été véritablement accablés, nous cache ce contenu, ces ressemblances. Les différences sont des différences de décor et il est étrange de penser que nous autres, hommes du xxe siècle, quand, de France, nous regardons les pays musulmans, nous les regardons encore avec des préjugés chrétiens, persuadés, sans le savoir même, de la supériorité du christianisme (...) sur l’islamisme” .[12]


       Aragon identifica también la guerra de Argelia como una causa cercana para su interés en este tema histórico: “La guerre d’Algérie... (...) C’est sans doute par les événements d’Afrique du Nord que j’ai compris mes ignorances, un manque de culture qui ne m’était d’ailleurs pas propre.”[13] Aragon justifica también la elección de la España musulmana para esta entrada, como él dice, en el alma del Islam, por la proximidad geográfica y cultural:

Qu’est-ce qu’un Français sait de l’histoire de l’Égypte, de la Tunisie, de l’Algérie, du Maroc, du Mali, du Soudan ou de l’Espagne musulmane simplement? Il m’est arrivé que c’est par l’Espagne que je suis entré dans l’intimité de cette âme islamique où tout m’était étranger. Probablement parce que l’Espagne m’était plus voisine géographiquement et intellectuellement, que l’histoire contemporaine avait établi pour moi des liens, des ponts, qui facilitaient le passage.[14]


       Aragon resume el problema de la falta de conocimiento de una realidad diferente de la suya "D'avoir touché mon manque de connaissance me rendait intolérable d’en demeurer là. Il me fallait apprendre pour connaître."[15] Aragon se preocupa por la contribución que pueda dar como escritor e intelectual, para el futuro de las relaciones entre Francia y Argelia:

Oui, j’ai écrit ce poème en particulier dans le temps que se terminait la guerre d’Algérie, avec l’idée du rapport ultérieur qui pourrait être celui d’un peuple dont le sort a été lié à celui du peuple français. (...) et je pensais que c’était peut-être le devoir d’un homme de mon espèce de faire les choses qui permettront ensuite, non seulement la coexistence pacifique de ces deux peuples, mais leur collaboration (...) Il nous faut trouver entre eux et nous des lieux comuns. Eh! bien, j’ai eu entre autres choses l’idée (...) que la poésie arabe qui est très mal connue dans mon pays est l’un de ces lieux comuns.[16]


       Pero si la guerra de Argelia fue la causa inmediata para escribir Le Fou d'Elsa, no fue de ninguna manera la única causa. Así, junto a la razón histórica inmediata se han unido otras razones, como relata Aragon en la "Introducción" al poema: “Tout a commencé par une faute de français” (p. 11). Enseñando la continuidad de la escritura automática del período surrealista y la tendencia a novelar el propio acto de la escritura, Aragon acentúa más  de una vez la importancia del Incipit, de la frase inaugural en su obra[17]. En el caso de Le Fou d'Elsa, fue un error del francés en una canción, “La veille de la prise de Grenade”, “La veille où Grenade fut prise” (a rigor, “La veille du jour où Grenade fut prise”), que se encuentra por casualidad en la colección de un periódico de música, Ménestrel, journal de musique, que se publicaba cada domingo, a partir de 1833, una nueva canción. Aragon vuelve a abrir en 1960 uno de estos volúmenes y el sueño de Granada, que durante toda su vida le persiguió, se le aparece una vez más en la forma de estos versos: " La veille où Grenade fut prise / à sa belle un guerrier disait " (p . 12).

       La idea lírica se unió a una idea histórica: el recuerdo, activado por la canción sobre Granada, del último rey moro de Granada, Boabdil, o Mohammed XI, cuya imagen fue distorsionada por la historia y la leyenda de los ganadores castellanos:

les mots m’avaient engagé sur un chemin inattendu, m’identifiant avec le roi de cette ville mythique, ce Boabdil dont je sais bien comment il a pénétré dans mes rêves, mais pouvais-je vraiment, et dans quel miroir, me voir sous les traits de ce personnage, dont apparemment l’image déformée est née de la poésie espagnole, du romancero morisque, de la legende ennemie? (p. 13)

Aragon recuerda la imagen de Boabdil como "lâche, traître et assassin" y relativiza esa imagen de la historia escrita por los vencedores: “l’idée me vint que toujours un roi vaincu doit être lâche et traître quand ce sont les vainqueurs qui écrivent l’histoire” (p. 13).






*Me gustaría agradecer al Profesor Doctor Mostafa Zekri el incentivo para escribir este ensayo, así como a la  Profesora Doctora Marina Ramos Themudo por sus valiosas sugerencias durante la redacción del texto.
[1] DAIX, Pierre, Aragon. Une vie à changer. Paris: Seuil, 1975.
[2] V. ZEKRI, Mostafa, “La Méditerranée: Un foyer de civilisations et cultures”, in: Percursos nº 3, Dezembro 2010 (Actas do Seminário Internacional Manuel Teixeira Gomes, Portugal e o Magreb), p. 59.
[3] V. GUICHARD, Pierre, Al-Andalus 711-1492. Paris: Hachette, 2000, p. 13.
[4] Vd. id. ibid., p. 8.
[5] Cf. GUICHARD, Pierre, op. cit., p. 238.
[6] Vd. id. ibid., p. 9.
[7] Id. ibid. Ejemplo de esa " mitificación " es la interpretación del origen de la propia designación de Andalucía. José Mattoso se refiere a dos posibles orígenes de la palabra, derivada de "Vandalícia" tierra de vándalos (dejando caer la letra "V" que no existe en el alfabeto árabe), o la designación "Jazirat al-Ándalus", "la isla de al-Ándalus ", traducción de" isla del Atlántico "o" Atlántida ". La asociación, hecha por el historiador portugués, entre el viejo mito de la Atlántida, narrado por Platón, y la palabra "Andalucía", prefiriendo esta explicación a la primera, me parece un ejemplo de esa mitificación de Andalucía. V. História de Portugal, direcção de José MATTOSO, 1º vol, “Antes de Portugal”. Lisboa: Estampa, 1993, p. 363.
[8] V. HAROCHE, Charles, L’idée de l’amour dans ‘Le Fou d’Elsa’ et l’oeuvre d’Aragon. Paris: Gallimard, 1966, p. 291.
[9] ARAGON, Louis, Entretiens avec Francis Crémieux. Paris: Gallimard, 1964.
[10] Id. ibid., p. 12.
[11] Id. ibid., p. 11-12.
[12] Id. ibid., p. 13.
[13] Id. ibid., p. 14.
[14] Id. ibid.
[15] Id. ibid.
[16] V. RAVIS, Suzanne, “La ‘Grande songerie’ de Grenade: genèse du Fou d’Elsa”, in: Le rêve de Grenade. Aragon et Le Fou d’Elsa. Actes du Colloque de Grenade (Avril 1994). Aix-en-Provence: Publications de l’Université de Provence, 1996, p. 46.
[17] V. ARAGON, Louis, Je n’ai jamais appris à écrire ou Les Incipit. Paris: Skira, 1969.



(a continuar)